Puedo Explicarlo Todo

By Xavier Velasco

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Joaquín tiene treinta años y la vida hecha añicos, razón suficiente para que su trabajo consista en intentar arreglar las vidas ajenas, entre ellas la de la niña cuyos ojos asombrados descubrió hace dos décadas espiando a través de unos binoculares. Carga el compromiso de redactar un libro de autoayuda, aunque cumplirlo luce de veras problemático; también lleva a cuestas l Joaquín tiene treinta años y la vida hecha añicos, razón suficiente para que su trabajo consista en

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Book details

, 746 pages
November 23rd 2010 by Alfaguara

(first published November 1st 2009)

ISBN
9786071107
Edition Language
Spanish

Community Reviews

Andres Borbon

Al fin he terminado de leer Puedo explicarlo todo, de Xavier Velasco, y es que no es una novela corta sino que se extiende a lo largo de 678 agónicas páginas (sí, dije agónicas).

Desde que salió el libro tuve la impresión, la sospecha (o llamémosle intuición) de que iba a ser una continuación pobremente disfrazada de “Este que ves”, que ya he reseñado aquí y que no me gustó en absoluto porque representó la destrucción de casi todo lo que me agradaba de este escritor. Una abducción extraterrestre lo explicaría todo satisfactoriamente (como diría el título de la novela), pero hoy no me encuentro de humor para hacerla de Moulder, querida Scully. Me resistí mucho tiempo a comprar Puedo explicarlo todo porque el precio era brutal hasta que me animé porque lo encontré muy barato en una tienda online de ebooks en un bundle con La edad de la punzada, que aún no comienzo a leer porque primero tengo que desintoxicarme un poco y perdonar —aunque sea de refilón— a Velasco por haberse acabado una fracción de mi vista antes de comenzar a leer (así de valiente soy) la más reciente recreación de este autor tan talentoso que no está a la altura del que una vez fue y a quien ya no le creo ni jota.

Y, en efecto, damas y caballeros, el mencionado libro retoma al detestable niño de “Este que ves” pero ya crecido. Y, claro, con tales antecedentes tenía que convertirse en un sociópata embustero con prejuicios de puberto, un criminal pero con conciencia, tímido y arrojado, abierto y mojigato…, de esos malos buenos que no se deciden por un camino o por otro (de los que no existen, pues). Y lo más chistoso es que se alía con una chiquilla de nueve años que podría, si se dieran las condiciones propicias, ser la versión infantil de Violeta, pero acá se llama Dalila y domina completamente a Joaquín (el personaje principal) convirtiéndolo en un lacayo descerebrado, autoflagelante y pusilánime porque el masoquismo se le da de miedo y tiene tales afanes autodestructivos que deben tener un sustrato real porque nadie puede inventárselos de la nada.

El personaje principal es un émulo de Pig, evidentemente (igual que Imelda es calcada a Violeta, de “Diablo guardián”). Las situaciones son inverosímiles, pero eso no es malo, no. Lo que sí me parece triste es que se note tanto que Velasco no sea capaz de contar sino la misma historia una y otra vez, pero se pone rejego y no lo hace, lo cual se le revira como boomerang con filo de navaja Gillette y la cuchilla le pasa limpiamente justo por debajo de la mandíbula, decapitándolo. Además, se advierte la ambición de la obra y lo lejos que queda de sus metas.

Claro, Velasco escribió un libro genialmente divertido (Diablo guardián) y ganó un premio muy importante (el de Alfaguara, cuando dicho premio valía algo, además de dinero) de forma sobradamente merecida, debo decirlo. Pero, desde entonces, no ha dado pie con bola y se ve que en esta novela trata de jugar con cinco balones a la vez cuando su medida es uno.

En cuanto a la historia, la estrategia es buena, pero el aspecto táctico da pena. Velasco es bueno cuando agarra el hilo de la bola de estambre y la deja caer interminablemente desde la superficie de la Tierra hasta el infierno mismo a través de un pozo profundísimo que sólo él conoce. Cuando se sale de esta fórmula, acaba viajando gratis (junto con el estambre) a velocidad supersónica por el susodicho pozo y se lo tragan vivo las llamaradas del fracaso.

Es una de esas novelas donde da pena ver cómo el escritor, cual equilibrista, se cae del trapecio y va a dar a la vergonzosa red de protección o, lo que es peor (aunque más digno): azota de lleno contra el suelo salpicando sangre y sesos hasta gayola… y ese es el único momento de la función donde el público aplaude de pie, vitorea y hasta se toma fotos con el muertito.

Pero no todo es malo. Hay pinceladas interesantes, como cuando se hace achichincle de un seductor de viudas en los velorios, cuando se convierte en psicoterapeuta y hasta inventa a su propio Freud, cuando le ordenan escribir un libro de epitafios, cuando es un experto en computación que crackea sistemas de sorteos, cuando mata a su hermano a fuerza de rezos, cuando se enamora perdida y eternamente de la sirvienta, como en las telenovelas, cuando asume el papel de rescatista de conejos, de ladrón de perros abandonados y afónicos quirúrgicos, cuando nos muestra que es un criptógrafo consumado a lo Dan Brown, cuando se consigue un trabajo de ghost-writer para un engolado autor megalómano y moribundo de libros de autoayuda que en realidad es impresor de facturas falsas, cuando intenta conquistar de la manera más retorcida del mundo al amor de su infancia ahora convertida en una Celestina que cobra en dólares… y eso por mencionar sólo lo más relevante. Es un libro demasiado largo y fragmentado que, como si fuera un autogol planeado (o una broma sin chiste), se titula Puedo explicarlo todo. No, no puede.

Seguro que si un día decide escribir Diablo guardián II o El regreso del diablo guardián, venderá libros no a carretadas, sino a camionadas, a traileradas. En cambio, el leve éxito de sus obras más recientes es únicamente el eco (cada vez más débil) de quienes se quedaron prendados de Diablo guardián y están esperando que Velasco vuelva a hacer de las suyas, que nos haga reír, llorar, mordernos las uñas, sorprendernos, desvelarnos diciendo “sólo una página más y me duermo”. Dicen que los escritores escriben en realidad un solo libro pero, en Velasco, la metáfora está perdiendo su carácter de figura retórica.

Creo que Velasco es uno de los mejores escritores de México pero, tras el éxito, se ha empeñado en asumir un estilo que no le va, despreciando el que le dio fama, prestigio y dinero (y mi admiración, si de algo vale). Es como si él viviera en el centro de México D.F. y, sabiendo el camino correcto, decidiera llegar a él a través de la carretera a Querétaro. Misión imposible, Capitán Zopilote.

http://tecnoculto.com/2013/06/08/pued...

Claudia Martínez Vaca

Demasiado rollero!!!

Vania

Xavier Velasco es uno de mis autores favoritos, y “Puedo explicarlo todo” no decepciona. Se nota el estilo característico de Velasco y su uso del lenguaje que parece un personaje por sí mismo.

En este libro seguimos la historia de Joaquín, un hombre que a sus treinta años tiene su vida por todos lados, es un prófugo de la “justicia”, es la definición del “lacra”, es el tipo de persona que le pides al cielo jamás encontrarte. En su forzada huida se encuentra con Dalila, una niña cómplice que le hace revalorar sus acciones y redefinir sus pasos, si es que algo así es posible para tal alimaña.

Parece que Velasco tiene gusto por los personajes sin redención, y los sabe escribir. El autor juega con un lenguaje rápido e inteligente y personajes insalvables logrando historias que te enganchan desde las primeras páginas.

Antonio

Aburrido. Mucha, mucha paja. Gran decepción, Diablo Guardián me pareció una delicia.

Prince W. Cantodea

Debería llamarse Xavier Delasco... no se como Alfaguara le publica estas porquerías. Como que los lectores son cada vez más simples y torpes que les gusta la lectura básica y sin un ápice de complejidad.

No pude ni terminarlo. Quizá sólo no me gusta su narrativa que es densa y parece una copia (pésima) de José Agustín pero sin causar ninguna gracia, "Puedo explicarlo todo" parece una mala broma, una larga y plana sin ninguna gracia, como episodios.
Tampoco terminé "Diablo Guardián" y mucho menos "La edad de la punzada" que es aún peor que este, un libro larguísimo y sin sentido, bastante absurdo con situaciones totalmente inconexas e inverosímiles que matan cualquier seriedad, un buen escritor entiende que a pesar de ser ficción debe ser creíble, este intento de escritor no lo logra, destruye cualquier intento por emular un escritor jocoso.

Leelo al menos que quieras matar tus neuronas con lenguaje soez y sin gracia.

Jorge

Tengo un par de razones para odiar a Puedo Explicarlo Todo, primero: Es una novela larga que se torna pesada y tediosa repetidas veces a lo largo de sus páginas. Segundo: Tiene un final vacío y abierto que parece no llegar a nada.

Por otro lado, hay dos cosas que hacen que haberla leído valiera la pena:
1-Los personajes, no solo sus perfiles, sino también la manera tan fina y detallada en que el autor cuenta la historia de cada uno de ellos; Son tan humanos e irreverentes que resulta difícil olvidarlos.
2-La trama, al no ser la gran cosa, sí llega a fascinar gracias a la simpleza y cotidianidad que maneja.

Es bastante recomendable para aquellos que disfrutan de las novelas de Xavier Velasco, para los que no, es posible que si lo empiezan no lo terminen.

Flor Aragon

Tengo un crush con Xavier Velasco. Amé este libro, me fascina la narrativa tan desenfadada, sus personajes tan completos, tan entrañables. Yo sería feliz con una hija como Dalila o con unos cómplices como Filogonio y el Samsonite.

York

Recuerda demasiado a Diablo Guardián y Éste que ves... va impecable, pero en una onda John Irving o Haruki Murakami, osea, ya sabes el orden de la receta y los matices de los personajes por adelantado (cosa que igual tiene su mérito). Pero quiero sorpresas, tengo fe en que eventualmente levantará

Valeria Loustalot ϟ

Excelente libro y excelente autor. Que bien se siente esperar mucho de algo y recibir muchísimo más de lo que esperabas. Xavier nunca me decepciona y por supuesto, este libro no fue la excepción. Súper recomendado a la gente que ocupa un lugar en mi corazón.

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