Éste que ves

By Xavier Velasco

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Xavier Velasco, Premio Alfaguara 2003 con Diablo guardián, regresa a la literatura con la «aventura kamikaze» de contar su infancia y no inventarla.«El de la pintura es un niño desesperado. Necesita salvarse y no imagina de qué. Quiere salir de ahí, no sabe cómo.»Ser niño es entender que el que lleva al infierno es un camino corto. Se llega sin saber, se escapa sin pensar, Xavier Velasco, Premio Alfaguara 2003 con Diablo guardián, regresa a la literatura con la «aventura

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Book details

Paperback, 288 pages
February 28th 2006 by Alfaguara

(first published 2006)

Original Title
Éste que ves
ISBN
9707708107 (ISBN13: 9789707708105)
Edition Language
Spanish

Community Reviews

Andrea Vega

http://divagaciones-de-una-poulain.bl...

Xavier Velasco y yo fuimos niños (y adolescentes) muy diferentes. Yo era tranquila y bien portada en general, aunque cuando los mayores no miraban y tenía influencia de otros niños era capaz de hacer bastantes burradas. Y las hice (con la ventaja de que, como era bien portada, siempre regañaban a todos los demás primero antes de fijarse en mí). Lo que Velasco y yo compartimos, así, lejanamente, son los pedos mentales que te deja el ser hijo único. De veras lo entiendo porque yo también aprendí a jugar sola y cuando jugaba con alguien me tenían que explicar todo mil veces, hasta que entendía. Sabía entretenerme sola, que era imposible para casi todo el mundo; hasta hablaba sola, fingiendo conversaciones. En serio, niños, ser hijo único te deja tocado. (También tener medios hermanos demasiado mayores para vivir contigo y crecer como hija única, que es mi caso).

¿Qué demonios es este libro? No tenía demasiado chiste porque ya me sé el final. O sea, que este libro es como algo anterior a La edad de la punzada (mismo autor, obvio) y La edad de la punzada es más o menos mi biblia de la adolescencia (con todo y lo diferentes que somos Velasco y yo). Pero igual, el asunto del libro no es saberse el final sino lo que está en el medio, junto con todos los pedos mentales de Velasco. Cuando yo era niña era igual de insufrible que Velasco, sólo que de manera diferente. En mi casa no había dinero para tener moto, pero sí para libros y para que yo escribiera historias sin final. (Aunque con el tiempo mejoré en ese asunto).

Probablemente este libro sólo sea de interés para los fanáticos de Velasco. Mi papá empezó a insistir que yo lo leyera casi el año que salió, pero tuve que pasar por Diablo Guardián primero. Si no, quien sabe qué hubiera pasado. Xavier me hubiera parecido insufrible, mimado. Al final, resulta que leer Diablo Guardián primero tiene sus ventajas. Es la historia de su infancia y como la vida no tiene estructura de novela (introducción, desarrollo, clímax y desenlace) este libro tampoco la tiene. Es corto porque no necesita más páginas. Es la historia de la infancia y se corta en cuanto esta acaba. Es la infancia sin aderezarla con nostalgia, es infancia, simplemente. Todas esas horas muertas y aburridas, el suplicio de ir al colegio y de estar en un grupo donde no te quieren,

Al final este libro me gustó porque puedo identificarme un poco con el protagonista, o sea, con Xavier. No en la parte de malcriado, mimado y desordenado del salón, pero si en todo lo demás. Sobre todo cuando hablamos de la soledad y de escribir. Suelo estar muy en paz yo sola porque siempre lo estuve cuando era chiquita. Tenía amigas en mi calle e iba a jugar, pero la mayor parte del tiempo lo pasaba yo sola con diez barbies y tres kens.

¿Que si recomiendo este libro? Claro que sí. Aunque sepa que no a todo el mundo le va a gustar como a mí porque espero que alguien lo encuentre y se sienta como yo, o le guste o recuerde su propia infancia. Qué se yo. Lo recomiendo.

Mariana


«El de la pintura es un niño desesperado. Necesita salvarse y no imagina de qué. Quiere salir de ahí, no sabe cómo.»

Velasco y yo somos personas muy diferentes del resto. Cuando era pequeña, bueno, más pequeña, era sumamente tranquila y bien portada, tanto que mi papá podía dejarme sola por muchas horas sin que pasara nada, teniendo seis o siete años. En Este que ves, el escritor parte del tema de la niñez y pone al que él fue a hablar, pues aquí se permite todo menos dejar morir una historia.

Estoy convencida de que nos conocemos de otras vidas o nos parecemos demasiado, pues en su personaje hay demasiados rasgos míos. En esta novela, toca el punto de que la infancia no es difícil, pero deja muchos fantasmas que resultan invencibles, pues están rodeados de muros inexpugnables. Así, hace una especie de exorcismo al revés, transformándose en personaje y narrando su historia, puesto que para él "se escribe, igual que se ama o que se vive, porque no queda más alternativa, ni se ve escapatoria tolerable”.

Él y yo compartimos todas las vivencias de ser hijo único, porque lo fui una gran parte de mi vida. Mi hermana y yo nos llevamos diez años exactos de diferencia, por lo que ambas hemos aprendido a jugar solas, a entendernos solas. Tanto, que yo incluso hablo hasta el día de hoy sola y finjo conversaciones con el fin de entablar, imaginariamente, diálogos con alguien más. Por ello, hay quienes afirman que ser hijo único te deja tocado y Velasco en Este que ves lo confirma.

“Es la historia de un niño perdedor, un apestado que no se llevaba con nadie y que nunca tuvo oportunidad de hacer que a los demás no les cayera tan mal”, afirma Velasco. El parte de eso que llama el camino al infierno para hablar de una de las etapas más duras del existir del ser humano: la infancia, ese momento en el que te ponen los apodos que te dejan marcado de por vida, se forja tu carácter y sucede todo aquello que te marca como persona. En este panorama, el escritor se define como un niño más, apestado, que se salvó escribiendo e inventándose juegos y conversaciones que siguen formando parte de su vida adulta.

Para él, ser niño es una cosa complicada, porque nadie te hace caso y te miman por ser chiquito, sin saber tus necesidades sentimentales. En este sentido, expresa que “tú no necesitas tener carencias para vivir la infancia. De una u otra manera la sufrimos porque los problemas siempre son más grandes que nosotros, porque todo mundo te los resuelve menos uno. Todo el tiempo estamos con las manos amarradas y conocemos poco de la vida, somos novatos que otros novatos reprimen de todas formas”. Sin embargo, en el libro, él se resiste a entrar demasiado en su historia, pues quiere que esta termine de fluir y darle sepultura, pues afirma que fue una etapa muy dura, donde cometió muchos errores que nadie pudo corregirle.

Todos cuando crecemos queremos olvidar lo que paso en la niñez, pues siempre hay un punto duro, que ronda por ahí y que es difícil de superar. Por ello, Velasco dice que la infancia es una etapa llena de fantasmas, donde se crean las vivencias más profundas, pues todo se vive de manera particular en un pequeño y encerrado mundo, en el que pocos te toman en cuenta y la mayoría se limita a referirse a ti como un simple niño, que no sabe y no entiende nada.

El niño sin nombre, que en mi caso se llama Mariana, de Este que ves es un personaje muy valiente. Gracias a esto, la novela se torna muy sentimental e íntima, pues va dirigida a nosotros como lectores, con el fin de tocar heridas sensibles y devolverte a la infancia. Velasco nos hace entrar en el cuerpecito que teníamos para aquel entonces y acercarnos a la niñez, reviviendo cosas que, probablemente, querríamos haber dejado en esos años.

En consecuencia, este libro es tal cual como lo es la infancia: fugaz y corta. En ella, el mexicano habla del suplicio del colegio, de estar rodeado de gente que no te quiere y de buscar refugio en aquello que nos hace felices. Para él, la escritura fue la clave, pues esto lo dotó de la paz y la seguridad necesaria para dejar de lado todo lo que lo hacía infeliz. “Al final, me di cuenta de que ese niño cobarde, increíblemente miedoso y tan malo para la escuela que fui, me hizo la persona que soy, y llegué a la conclusión de que ese niño cobardón me salvó”, añade.


Aunque no lo parezca, hacer esta reseña me ha costado un montón porque tengo muchos sentimientos encontrados, pues en Este que vez he encontrado materializadas emociones que me han acompañado toda la vida. Por ello, siento que este libro está hecho a la medida para mí, ya que me ha permitido ver pedazos de mi realidad desde una perspectiva distinta y saber que no estoy sola, aunque a veces la vida se empeñe en demostrarme que sí. Como lo dijo el propio escritor, con Este que ves “me enfrenté al niño que era, y me di cuenta de que muchas veces de las cosas que más nos avergonzamos, son las cosas de las que más deberíamos enorgullecernos. Me enfrenté al niño que fui y volví a entender que la literatura se trata de pelear, únicamente de pelear”.

Es increíble porque Xavier (y sí, me permito tutearlo) narra la historia su infancia y cómo lo que ocurrió allí lo hace ser quien es hoy por hoy. Para él, la escritura fue una escapatoria, que le sirvió para aliviar todo el sufrimiento por el que pasó cuando era un pequeño ser solitario, bllueado, tímido, lleno de problemas, distinto al resto y un largo etcétera. Sin embargo, es gracias a esto que hoy en día sabe – sé – quién es y hacía donde va, porque reconocerse es eso, saber que todo lo que somos y hemos sido está ahí y hay que aprender a vivir con ello. Y ese es el truco.

En definitiva, un libro maravilloso, que me ha encantado y que les recomiendo muchísimo, porque en él, Velasco hace un alegato al niño que fue y, al hacerlo, crea un espacio para que tú y yo nos veamos en su retrato. En fin, espero que lo lean, porque revisarse y ver cómo hemos progresado es necesario y Este que ves es un espacio para auto-reconocerse.

Reseña completa en: http://mariana-is-reading.blogspot.co...

Yorch Adictos a Los Libros

La primera vez que leo a este autor y estuvo bien :)

Valeria Loustalot ϟ

Xavier Velasco me conoce de otra vida, o no sé cómo le hace para poner tantas cosas mías en sus personajes. Me gusta, me encanta. Muy recomendable.

Juan Araizaga

3 días y 2400+- scrolleadas de Kindle. Calificarlo fue difícil, por un lado es tranquilo, y por otras es profundo. Lo que sí es que mi instinto de paternidad estuvo vibrando en todo momento. Recordando algunas lecciones de familia (yo también fui hijo único y tremendamente consentido), e imaginando mi futura paternidad.

En todo momento tenía fresco su "secuela" la edad de la punzada. Todo me sonaba muy parecido, hasta que caí en cuenta que no sabía que este era la primera parte. Haber sabido antes.

Es una narración sencilla pero profunda, hubo partes que me gustaron mucho. Probablemente el episodio del auto sea mi favorito, y aunque tiene partes inverosímiles para un niño de ocho años fue chusco imaginarlas.

Definitivamente no fue el tiempo perfecto para el libro, yo buscaba algo más duro, pero no me voy con un mal sabor de boca, me voy con otro buen libro del autor.

Probablemente habrá reseña en el blog y más del autor en el cierre del año.

Lucero Salazar

Un Velasco demasiado consciente de sí mismo.

Javier Cano

Creo que todas las reseñas negativas pierden de vista algo que el autor nos repite durante TODO el relato: cuando era pequeño no sabía terminar una historia. Efectivamente, si uno lo piensa como una historia de manual, introducción-desarrollo-climax-desenlace, definitivamente la ve como mal hecha. Pero si uno le presta atención a lo que el autor narra todo el rato, se da cuenta que el mismo autor se la pasa advirtiéndonos que sus escritos NO son así, el sólo cuenta historias, vivencias, tal como son, el mismo dice que una vida no sigue ese orden de cosas.

Una vez que el lector entiende ese punto, la lectura es muy amena, en mi caso consiguió transportarme a momentos clave de mi propia infancia; me llevó a recordar lo que es ser niño, sobre todo esa parte oscura que toda infancia oculta, los temores que uno mismo como niño se crea en la cabeza, alimentados, claro, por los mitos y leyendas que nos inculcan los adultos (como el coco y similares) para tenernos a raya. Bien sabe mostrar el autor que una infancia normal no es aquella libre de problemas y preocupaciones, una infancia normal siempre tiene una parte aterradora, aunque sea sólo cuando nos hablan de la llorona. Creo que ese es el mayor logro de esta novela, poder regresarnos a ese punto que ahora como adultos llegamos a ver con algo de desdén y menosprecio, sin pensar que esa etapa "tonta" forma un punto clave para definirnos como somos. Además, con su humor característico, a pesar que ciertas partes me hicieron sentir huecos en el estómago al revivir ese terror infantil, no dejó de hacerme reír o por lo menos mantener una sonrisa y pensar: a pesar de todo, ¡qué buenos tiempos aquellos! Al parecer mi tocayo con X logra exorcisar a su niño interior, y de paso nos saca un par de demonios a quien lo leemos.

Conectándolo con su trabajo anterior, es claro que el personaje principal es el mismo que vemos salvar a Violetta en diablo guardian, pero creo que eso fue incidental, pues desde el principio el se tomó a el mismo como modelo para el personaje de pig, aunque se podría pensar como una precuela de aquel.

Jenn

Es el primer libro que leo de Velasco, sin duda no es el más famoso que tiene pero algo en él atrajo mi atención. El leer muchos comentarios donde lo catalogaban como un libro sin nada que ofrecer, criticas más negativas que positivas fueron lo que provocó que me decidiera a comprarlo, creo que debo agradecerles ya que me guiaron a uno de los libros más dulces que he leído.
Desde las primeras líneas es sorprendente la manera en como me atrapó, me bastó leer unas 5 cuartillas para admirar la narración de Velasco, ligera, profunda, pero sobre todo sincera.
La historia es fascinante, atemporal, me hizo sentirme complice de ese niño que iba creciendo, todas las dudas y conflictos aparentemente simples, tantas cosas que no se comprenden del mundo de los adultos, la iglesia y miedos a lo desconocido y ese afán por ser "bueno" que nos implantan.

Si de verdad no es uno de los mejores libros del autor no puedo ni imaginar como será el mejor de ellos

Samantha

Es una biografía breve del autor, y al principio está bastante aburrida, porque comienza narrando desde su infancia, alrededor de los seis años y así continúa, y parece seguir sin un propósito definido, y para cuando empieza a tener algo de interés...el libro termina abruptamente.El protagonista es un crío mimado, sin muchas expectativas y no me simpatizó en absoluto.

David

Gran libro. Se va construyendo lentamente hasta dar el salto, literalmente. Al inicio no me gustaba tanto la forma de escribir pero conforme pasaron las páginas se fue haciendo mejor. No viví una vida como la del autor pero en esta novela autobiográfica muchos se podrán identificar. Considero que es un gran logro el retratar de esta manera la forma en la que se vive la infancia, que muchas veces no es tan inocente y otras tantas no es tomada en cuenta como nuestro niño quisiera. En fin. Es de esos libros que en el futuro recomendaran que leas en la secundaria, que probablemente no te gustará, y luego dirás, "vaya, ¿por qué no me gustó la primera vez?". Full recomiendo.

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