La edad de la punzada

By Xavier Velasco

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Esta es la historia del peor alumno del colegio. Correccion: de la historia del colegio. Con casi catorce anos, unos cuantos apestados sociales por amigos y el boletin de calificaciones constelado de circulos rojos, nuestro protagonista sobrevive a un instituto solo-para-varones sonando a toda hora en esas vecinitas a las que nunca ha osado saludar. Si otros inadaptados no Esta es la historia del peor alumno del colegio. Correccion: de la historia del colegio. Con casi catorce anos, unos

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Book details

Paperback, 406 pages
February 2012 by Alfaguara
ISBN
6071116988 (ISBN13: 9786071116987)
Edition Language
Spanish

Community Reviews

Susana

Un libro francamente decepcionante. Lo leí porque me encantó Diablo Guardían hace muchos años o al menos eso recuerdo y quería saber que cosas nuevas traía Xavier Velasco, com había evolucionado en su escritora. Tal vez como nerda que fui, soy y siempre seré no puedo identificarse o llegar a querer al tipo de personajes que me torturó de pequeña y que me arruina las buenas películas en el cine, con risas destempladas o comentarios que no vienen al caso en el medio de la película.
Estuve a punto de abandonar el libro por la mitad, pero las críticas que conseguí en goodreads y otras páginas de referencia me empujaron a continuar leyendo, como quien se toma una medicina amarga esperando la curación, esperando la tan esperada transformación del personaje principal, Xavier, ante el profundo trauma que todos anunciaban, pero, honestamente, no vi ninguna transformación, hasta el final del libro, Xavier se mantuvo como el inmaduro y molesto personaje que demostró ser a lo largo de todo el libro.

Myrna

Me dejó con un sabor de boca entre nostálgico y dulce-amargo, pensando mucho en esa edad de la punzada en la que no somos ni niños ni adultos, de cuando la vida se estrella en la cara de uno y te obliga a madurar al chingadazo. Para mí, sería la edad de la catársis. Entre las letras de Velasco se queda uno pensando en su propia edad de la punzada y las situaciones que de igual forma te envuelven en los recuerdos de entre el adolescente irresponsable que fuiste y el despertar al ver los lados vulnerables y oscuros de la vida..Es una excelente novela.De esas que te hacen recordar y vivir al mismo tiempo. Va directo a mis libros favoritos.

Jenn

Lo malo de tener como autores favoritos a Paul Auster o Saramago es que te acostumbras a cierta calidad en cada libro nuevo que encuentras de ellos. Después de Éste que ves y Materialismo histérico y con el afán de reivindicar a Velasco después de Diablo guardián, añoraba comenzar con La edad de la punzada, hasta decidí salir del presupuesto medio que suelo destinar para un sólo libro, muy mal hecho. Me costó mucho trabajo avanzar, no sólo por el poco tiempo con el que contaba para hacerlo, sino además porque no encontré motivación alguna, la historia prometía mucho y al final la sentí plana, tediosa y predecible.
El niño que me conquistó en Éste que ves se esfumó, y sólo quedó decepción.

Ricardo

Pequeña reseña de este buen libro:
“Todo retrato mismo que haya sido pintado con sentimiento es un retrato del artista, no del modelo”. Le dice Basilio a Lord Henry en el Retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde, tratando de evocar la influencia que puede ejercer el artista dentro la misma imagen creada. Esta concepción recrea La edad de la punzada de Xavier Velasco, autor que plasma en estas 400 páginas al adolescente inerte, siempre a la amenaza de relucir, impropio de todo catalizador social.
Velasco, al igual que en su Éste que ves, hace de esta obra un auto-retrato en el retrato, pero con una diferencia causal, la prosa no es sistemática ni homogénea, sino humorística, libre, grosera, desenfadada, burlona y hasta cierto punto salvaje, como lo es la adolescencia misma.
La trama es simple y sin complicaciones, en apariencia. Xavier, el personaje y narrador, está a punto de cumplir 14 años, tiene la mayor parte de sus materias de secundaria reprobadas, incluida educación física, y la promesa de sus padres de una moto como regalo de cumpleaños. Asimismo representado en un retrato, junto a su afgano, que evoca a un joven de buena familia, sonrisa honesta y eficiente pulcritud, un niño de abolengo tal cual. Imagen que el narrador identifica solo como un avatar artificial, por lo cual hace lo posible por demostrar que el niño bueno solo esconde a un monstruo que sale a flote en forma de adolescente rebelde, enfadoso y con el ansia de darse en la madre. Sin embargo las complicaciones se presentan a lo largo de la historia en forma de amistades caóticas que rayan tanto en la lealtad, cómo en el desorden incontrolable de la edad; la beatitud ocasionada por la feminidad, en cualquiera de sus expresiones; y la familia, juez y cómplice accionante.
Velasco logra matizar en ésta obra una época, que para muchos es motivo de olvido, como lo es la adolescencia, y la expone como una referencia inmediata de los demonios internos relucientes en el comportamiento de cualquier individuo. Así también la temporalidad que conlleva ese estado permanente de auto insuficiencia propia del adolescente, hambriento de la atención y retribución de aquel mundo adulto, nos dan un vistazo, incluso retrospectivo, a esa edad en la que todo se siente y nada se comprende.

Jocelyn Gallardo

“Cuando nada funciona, queda el consuelo de que nada te importe”. No hay mejor forma de describir este libro. No he disfrutado leyéndolo, creo que por ello he tardado un par de meses en concluirlo; una lástima, ya que siempre he considerado a Xavier Velasco como uno de los escritores mexicanos contemporáneos más influyentes, sin embargo, esta obra es una verdadera decepción literaria.

Alicia

Se mantiene aquella narrativa que le dio el premio Alfaguara con Diablo Guardián, pero quienes hemos seguido cada una de sus historias hemos notado un empobrecimiento de ellas y prosa. En este caso, la segunda. La historia al menos provocó en mí una aversión por el protagonista. Esperemos el autor vuelva a mezclarlas de manera idónea y que el resultado sea mejor que Diablo Guardián.

Rodrigo Garcia Galindo

Un entrañable retrato de la adolescencia y sus pequeños y esporádicos momentos de gloria. Contado con el lenguaje de aquellos días, este es el retrato del adolescente que fuimos muchos: el que siempre andaba en pos del amor y que siempre tomó todas las desviaciones posibles.

Rodolfo Anzaldua

Al título me llamó mucho la atención. La historia tiene muchos puntos agradables, pero en general no me gustó la manera de contarla.

Aldo Aguirre

No es lo mejor de Velasco. Se vuelve repetitivo y pierde el encanto el segundo y tercer cuarto del libro, y recupera un poco de historia en el último cuarto. 2.5/5

Miguel Jiménez

Me gustó la forma como empieza, parece que todo le sale mal. Está a punto de reprobrar todas las materias, pero a él solo le importa una cosa: tener una moto y una chamarra. Me identifiqué un poco con el personaje, porque igual pase por un momento en el que la escuela me daba igual, no entraba a clases, echaba la hueva, solo que sí­ me preocupaba por aprender, no como a él, que le daba lo mismo, yo quería ser autodidacta, pero en fin.

No sé por qué pensé que toda la historia giraría por la etapa de la secundaria, y obviamente no, el libro es muy extenso, y habla desde sus 14 años hasta sus 18, si no estoy mal. Algunas cosas que cuenta son interesantes, porque parece como si tuviera la gran vida, sus papás le dan todo aunque repruebe(moto, carro, escuelas de paga). Tiene amigos con los que se la pasa "bien"(echando desmadre), pero que tengas todo el dinero, y estés rodeado de amigos no significa que seas feliz, sé que quizá esto parece muy obvio, pero hay gente que su gran aspiración en la vida es esa: ser rico, tener mucho dinero, cientos de carros y mujeres alrededor, lo cual es algo muy tonto, porque eso no significa la felicidad. El protagonista mismo dice que se siente vací­o.

Lo bueno que casi al final le llega un "problema", que por fin le hace ver la realidad, valorar lo que tiene, y no seguir haciendo estupideces en demasía, que las sigue haciendo, pero solo para aparentar que es un chico rudo, y no tiene sentimientos.

Para terminar, el libro es bueno, recomendable, tanto para los que ya no son adolescentes, que recordaran esta etapa y se reiran un rato. Pero también para los que aún lo somos, para darnos cuenta que no está mal hacer idioteces, es algo común, todos las hacen en esta etapa, pero eso sí siempre hay un límite—ya estoy pareciendo adulto, jaja, pero es la verdad—, no podemos estar todo el tiempo pensando que la no pasará nada y no habrá consecuencias de lo hagas.

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